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Domingo, 23 de Noviembre de 2014 - 00:00:00 | 2430 | |

Radiografía de la familia cubana

En este artículo: Mayor de las Antillas, Radio Cadena Agramonte, Sociedad Cubana, Psicología



Por Dainerys Torres Núñez/ Radio Cadena Agramonte.

No existen dudas de que la familia cubana actual dista mucho de la de hace más de cinco décadas. Nuevas realidades se apropian de este núcleo vital, condicionado por las transformaciones en el entorno social, económico y político del país.

Sobre algunas realidades de la familia en la Mayor de las Antillas, Radio Cadena Agramonte conversó con la Dra. Patricia Arés Muzio, presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología, durante su estancia en el camagüeyano municipio de Sibanicú.

¿Cómo asume la familia cubana el alto índice de envejecimiento poblacional en el país?

Las investigaciones demuestran que la familia cubana tiene una alta presencia de miembros de la tercera edad e incluso algunos de ellos cuidan a otros de la cuarta edad. Entre la familia los impactos que observamos tienen que ver directamente con lo que llaman la crisis de cuidados, es de decir, hay más personas para cuidar que cuidadores. Esta función recae fundamentalmente en la mujer que muchas veces se encuentra en una vida laboral activa y debe dejar el trabajo para cuidar de esa persona de la tercera edad.

La cuestión genera, hasta cierto punto, un retiro laboral temprano o una pérdida de capacidades productivas de la mujer. Es muy importante que a los efectos de las políticas sociales haya más casas de abuelos, instituciones para los adultos mayores.

Otro de los impactos del envejecimiento poblacional es el incremento de hogares unipersonales, adultos mayores que habitacionalmente se encuentran solos. Envejecer no es un problema, se asume favorablemente porque indica la esperanza de vida de los cubanos, comparativa a la de otros países, muestra indicadores de nuestro desarrollo humano y social. El problema radica en la baja natalidad y en el saldo migratorio que todavía es muy alto.

Existe también una tendencia a la feminización de la emigración, y son, generalmente mujeres fértiles, las que emigran. La disminución de la fecundidad, hace que aparezca una población envejecida, con un aumento de las personas mayores de 65 años. Esto requiere de una mirada a la problemática de familia así como a las políticas sociales.

Otra característica de las familias cubanas de estos tiempos es el síndrome del nido vacío, pues en ocasiones los hijos se van, los padres fallecen y muchas mujeres se dicen “cuidé de mis padres, de mis hijos y ahora no tengo quien cuide de mí”. Esas mujeres que componen hogares unipersonales tienen una sensación de haber hecho mucho por todos y ahora estar un poco solas. Se requiere pensar de cara al futuro, en el apoyo institucional.

También se forman familias asociativas, que no son de consanguinidad, pero existen cuando determinado joven cuida a un anciano y luego comparten herencia. En otros casos la persona de la tercera edad vende su vivienda y convive entonces en el hogar de un amigo que igualmente vivía solo. Se generan formas de uniones familiares diferentes a otros momentos. Los cubanos tenemos un apoyo importante en el concepto de familia, pues no es ese precepto de familia consanguínea, de familia nuclear. Nosotros decimos que la familia son los amigos, los vecinos, la familia de interacción, no necesariamente la que vive bajo el mismo techo, incluso la familia emigrada también es parte de la familia cubana.

Estos nexos se mantienen y las personas no están en total aislamiento. Hay ahora una perspectiva de otorgar subsidios a determinadas personas y se crean condiciones para que los ancianos tengan precios diferenciados para entrar a centros culturales u otro tipo de instituciones. Aparecerán medidas que están más de cara a las nuevas realidades familiares actuales.

¿Qué influencias tienen las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en la familia cubana?

Primeramente hay un despliegue de la tecnología en la familia; hoy es más frecuente encontrar familias que tienen una laptop u otro tipo de computadora, memoria flash o que poseen consumos audiovisuales alternativos. Se habla del llamado paquete de información y otros accesos.

Esta información no es siempre la mejor, a veces está muy plagada de toda la cultura de la banalidad, mediocridad, superficialidad y consumo; eso está presente en la familia cubana. Es una nueva realidad en la que la familia debe estar preparada para mediar con los niños, para saber qué consumen, en cuánto tiempo lo hacen, para ello es necesario  evitar los televisores en la habitación de los pequeños.

La familia tiene que aprender a dosificar, restringirse, y muchas veces los padres no están preparados para este nuevo contexto pues ellos también son altos consumidores. Por una parte tiene elementos positivos, pues estamos hablando de que la familia cubana tiende a ser más transnacional, ha abierto sus límites y ya existen más de un millón de cubanos en el exterior.

En este sentido el correo electrónico acerca a los que están lejos, sin embargo, aleja a los que están cerca y se produce esta doble mirada. Gracias a esta tecnología hay información entre los cooperantes y sus familias, entre los que se encuentran distantes.

El consumo de materiales audiovisuales como novelas, determinadas series, juegos violentos, conllevan a la socialización de la ignorancia; más enajenadas y vacías se vuelven las personas. Con ello se debe tener cuidado porque genera cuotas de adicción, de dependencia.

Estamos entonces ante una nueva realidad que no se debe restringir pero sí mediar. Los padres tienen que aprender a sobrellevar el consumo audiovisual alternativo pues es una cuestión educativa, es una exigencia formadora.

¿Cuáles son las principales distinciones entre las familias de zonas urbanas y las familias de entornos rurales?

Uno de los vacíos  más grandes que identificamos los investigadores de familias es el estudio de estos núcleos propiamente rurales.

Hay una urbanización muy grande de la familia cubana, la mayor parte de ellas son urbanas, no son rurales, ni suburbanas. Los grandes grupos de investigadores de familia se encuentran en las cabeceras de provincias. Las universidades que son fuertes en este tipo de estudios se ubican en La Habana, Santa Clara, Santiago de Cuba, y los expertos se mueven entre familias citadinas que viven alrededor de la capital de la provincia.

Esto es un sesgo que se le pone a las investigaciones lamentablemente. A partir de la crisis económica surgieron ciertas imposibilidades presupuestarias para  realizar investigaciones de carácter nacional que permitan hacer distinciones. Creo que la familia de origen rural está más conectada en el área local.

Hoy la realidad de las políticas sociales cubanas ha generado un proceso de homogenización entre la familia. Hasta cierto punto puedes encontrar a una familia campesina que tiene  más confort económico que una instalada en una franja marginal en La Habana, muy próxima a la ciudad. La familia campesina ha florecido desde el punto de vista de sus condiciones, precisamente por ser pequeños propietarios. Sería interesante hacer este tipo de estudios propiamente en zonas rurales. (Foto de la entrevistada: Dainerys Torres)

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